Un pedacito de tu hueso ilíaco se quedó entre mis dientes,
me pervierte recordarte entre mis manos cuando lo robé.
El sabor de tu ph en mi legua,
mi saliva se regocija de sentirlo.
Hay en mi oído medio un eco que suena a cada segundo...
tus gemidos que se instalaron en él.
Entre mis uñas los restos de tu espalda, la sal que brota de tus poros en intensidad junto a mi piel.
Entre mis manos el volumen de tus besos,
puedo sentir tus labios precipitándose hasta ellas.
En mi ombligo tu legua, bebiendo vino...
en mi espalda tus dientes intentando arrancar la columna.
En mi ombligo tu legua, bebiendo vino... en tu mente...
la misma imagen tu boca en mi ombligo, tu legua, bebiendo vino...
Y aquí justo en medio de mi pecho cada unos de los segundo que recorren el amanecer junto a ti.
| Fot:Rafal Bednarz |
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