2.27.2007


Arte o Arquitectura?
Constelación perfecta,
objeto de devoción,
lugar de deseo,
instrumento perfecto,
caudal de constelaciones.


El infinito espacio contemplado dentro y hacia fuera, los elementos perfectos para mil universos, dentro tan dentro que casi se inunda el alma... de agua de océano, infinito caudal de constelaciones.



"Estamos hechos del mismo material de los sueños" Shakespiare.

2.26.2007







Valparaíso, puerto principal, cuidad de gatos.

2.22.2007




Huele mi boca a polen, la seda se mezcló entre los tejidos de mi piel.

Dentro, en mi lengua, un enjambre de mariposas hacen erupción y vuelan junto a la copa de un árbol.

Mi piel bañada de océano, se perfuma en el canelo cada noche.

Mis manos se sumergen entre albahaca hasta acariciar el alba.

Mi corazón... ese desquiciado que se estrelló tantas veces, hoy aprendió de las mariposas el vuelo hasta llegar a planear.

Huele mi carne a perfume de viento, mis pies entre las escamas llevan la sangre que derrama el suelo, en el que danzo y no alcanzo a rozar.




Fotografía: Ira Bordo

2.05.2007

Un pedacito de tu hueso ilíaco se quedó entre mis dientes,

me pervierte recordarte entre mis manos cuando lo robé.

El sabor de tu ph en mi legua,

mi saliva se regocija de sentirlo.

Hay en mi oído medio un eco que suena a cada segundo...

tus gemidos que se instalaron en él.

Entre mis uñas los restos de tu espalda, la sal que brota de tus poros en intensidad junto a mi piel.

Entre mis manos el volumen de tus besos,

puedo sentir tus labios precipitándose hasta ellas.

En mi ombligo tu legua, bebiendo vino...

en mi espalda tus dientes intentando arrancar la columna.

En mi ombligo tu legua, bebiendo vino... en tu mente...

la misma imagen tu boca en mi ombligo, tu legua, bebiendo vino...



Y aquí justo en medio de mi pecho cada unos de los segundo que recorren el amanecer junto a ti.



Fot:Rafal Bednarz

2.03.2007




Pocas las palabras, tanto el cariño...
Este es un homenaje a la más bella de todas,
La princesa con zapatitos de luz, aquella que en su inmensidad conquistó mi cariño.
La niña que camina profundo y deja en su paso una huella, un remecer de la tierra que la cobija.
Tanto, tanto el cariño, pocas las palabras ya no sé que más decir, te extrañaré... las tardes de té, las mañanas de galletitas, las eternas conquistas del papel... una que otra discusión...
Los zapatitos levantan las grietas, tu curso no será en tempestades, el vestido, aquel que guardas en el armario, recordará a cada segundo el bello instante que en la vida nos reunió.

Te quiero.

Fotografías: Ella la princesita en vestidos de cristal... Jessica Niño.

1.29.2007




En mareas, tormentas,
los ecos de sus caricias estrellándose a cada segundo en mi espalda.

Sin aliento la respiración cautiva los gemidos que estremecen mis oídos, beben los labios sus escalofríos,
bebe mi lengua el vino que circula por el cáliz de sus huesos.

Y si las grietas colapsan, si la contracción se agudiza,
las manos...
ellas entre carias recogen los vestigios del huracán que retuerce la médula vertebral.

Delgada es la esquina que agrieta mi legua, débil, sensiblemente débil y transversal el horizonte de tu esquina ilíaca,
deliciosa mi legua se jacta de beber su ph.

Los hielos destemplando el paladar agridulce que tus dientes retorciéndose en los poros de mi cuello,
o lo que queda de él...

y los ecos de sus caricias que estremecen los segundos y no me dejan respirar.



Fot: Satoshi Saikusa

1.19.2007



Se llevó las margaritas,
en su lugar dejó capullos de seda.
Mi cuello reclama, ahora su ausencia,
entre suspiros las huellas del océano cubriendo los rincones descubiertos.

Se llevó los segundos,
el tiempo recobró vida cuando mis manos se quedaron por fin quietas,
pero estremecidas...

Los dientes ensañados,
la dulzura enternecida, el escalofrío...
mi espalda entre sus dedos desasiéndose como el papel ante la tinta.

Extraño es el placer de saber cuantos segundos recorrieron el desierto,
cuantos días antes de rendirse...

En un jardín de margaritas, que bebió hasta dejar mariposas en su lugar.



Fot: Ira Bordo.

1.13.2007








Intensidad.
Mis manos navegando en terciopelo.
Amapolas regocijándose en las espinas de mis dedos.

Dicen que los segundos tienen continuidad, digo que puedo detenerlos entre mi lengua y mis labios, deleitarme con ellos y dejarlos ir cuando quiera que se extiendan sobre mi cuello.

Intenso es el suspiro que suave se cobija en mi cadera, leve su partida cuando dejo de respirar.

Perturbador es el silencio, cuando quiero decir tantas cosas, que inundan mis ojos y los desarman en caudales desiertos.



Con ropas de viento “Digamba” cada segundo se impregna como alfileres entre las escamas, mi piel de vientos dejándose llevar por los azares, cual seda en las alturas.














Fotografías: Lilya Corneli

12.30.2006





Coreografía e interpretación: Rodrigo Chaverini y Paloma Leiva.

12.28.2006




















Materia.
Material inerte que se duerme.
Materia, composición ósea venerada.
Mi oído se pliega justo en el rincón iliaco, se quiebra el lamento, no hay materia.


Cuerpo.
Quizá la piedra ya se instaló en mi amígdala y no deja que la emoción, aquella llamada amor, estremezca mis sentidos.
Quizá perdí la llave, tal vez nunca existió la puerta...


O la piedra soy yo una roca que danza junto al mar.



...las piedras jamás, paloma, qué van a saber de amores.(Caetano)




Fot:Rafal Bednarz

12.14.2006

Cerezas.
La calle estaba cubierta de sangre en forma de challa,
las luces bélicas ardían en los contenedores, fuego entre mis pasos mis lágrimas, y ellas no caían de pena, si no por el sumo vapor lacrimógeno que inundaba el lugar.
Carne, el cadáver llenando de challa el basto territorio, las calles cantaban su adiós.
Caminar, los pasos temiendo por la vida, la muerte de aquel ser que mancho el corazón mineral.
Llenar el espíritu de challa, mar de alaridos extinguiéndose.
Partió mi noche entre lágrimas de fuego, que al caer al suelo se convertían en challa, mar océano inundando la tierra para hacerla fértil.
Una challa al despertar por la mañana se posaba en mi ombligo, caminé días enteros y el suelo continuaba alfombrado de ellas.
No soy nadie para desear la muerte, y la verdad si de mi boca las palabras se materializaran, desearía que aquel asesino nuca hubiese nacido y que la sangre dejara de ser la alfombra en que camina el alma de este país.

12.07.2006





Desde, hasta, entonces?

Desde las estrellas las manitos se arrullan.

Hasta la luna iluminó sus pasitos.


Entonces, sólo entonces, abrió sus ojitos de luciérnaga.

y el hielo se destemplaba junto a las cenizas.


Fot: Kirill Arsenjev, Tamaki Obuchi.

12.06.2006



adopt your own virtual pet!


Dale, juega puede incluso salir del canastito.
Quienes me conocen saben que mi debilidad son los gabitos
(gato amarillo y rayadito)
Ahora, no confundamos gatos con gatos ya?

12.01.2006

De cómo vivir sin ti, sin tus arrullos.
Falta el aire, el oxigeno, quiero tus caricias.
De cómo, si pasó tiempo y mis lágrimas se calmaron, prometí no llorar más y dejar tu vuelo en paz; pero hoy ...
Cómo despierta la niña sin tu arrullo temprano,
Siempre fuiste tú quien me despertó hoy.
Tu vos... diciendo cuánto, cuánto nos amábamos, te sigo amando.
Temprana mañana, temprana melancolía de no encontrar tu materia que me diga...
Sé que me cantaste en silencio, acariciaste mis manos, como cuando era niña , tu niña.
Sé que no quisieras que llore, no puedo amor te extraño y quisiera mas allá de la superficie que pudieras llegar hasta aquí.
Estúpida condición ésta,
humana mi carne reclama la tuya.


P: J.L.

11.28.2006


Déjame, permíteme..

Déjame rasgar tu espalda, lamer cada poro de tu vientre, colapsado entre las contracciones de placer.
Permíteme, anda, sé que lo deseas, quieres que en dos segundos, que para ti serán horas, con tan sólo una mirada arranque los capullos de seda.
Beber de tu boca el vino que nace de la parra que instalé justo en mitad de tu oído medio, jugar entre las hojas de tinta que rompen las palabras, deslizarme hasta tu rincón iliaco y componer las no melodías de tus gemidos.
Besarte hasta que tus sentidos sean resentidos.
Incitarte, hasta que triture cada hueso entre mis manos, entre mi boca, mis labios, mis piernas.
Sé que lo deseas la sal se apodera de tu espalda...

Tu cuerpo al retorcer se quiebra cómo nuez... dice la canción que suena de fondo...


Será tan sólo un segundo cuando despiertes la luna ya nos habrá abandonado, el sol se posará en tu ventana; tú, naturalmente, querrás explicar que demonios es lo que nos domina... yo tan sólo tomaré mis alas y saldré por la ventana, desnuda, hasta el amanecer.




Fot: Dorota Pawitowska